Pero guardo la respuesta en mi corazón y no puedo decíros la a vosotros >>.Poco después estaba delante de la estufa a leña del hotel donde estaba alojando en S. Giovanni Rotondo. Junto a mí estaba un señor distinguido que se presentó cortésmente; era un alto magistrado de Roma.El abocado me preguntó si había estado presente durante la conversación del Padre Pío con algunos teólogos. Me dijo cuál era el pasaje de la Biblia sobre el que le habían pedido una aclaración.Ela abocado habló conmigo algunas horas, volviendo frecuentemente al pasaje tan interesante y difícil de resolver.Intenté distraerlo inútilmente de su argomento espiritual con otros temas.A la mañana siguiente, después de la S. Misa, el Padre Pío me explicó el pasaje, aunque yo no se lo había pedido. El Padre me dijo:<< Trasmite la aclaración que te he dado acerca del pasaje sobre los Angeles solamente al abogado de Roma >>.Una hora después vi de nuevo al abogado en el bar del hotel.Allí le expliqué con las palabras textuales del Padre Pío todo lo que tanto deseaba saber sobre aquel pasaje. El abocado lloró de emoción y al día siguiente, cuando salía hacia Roma, me invitó a visitarlo en su ciudad. En 1 de Enero de 1957 saludé al querido Padre Pío y volví a S. Matteo della Decima.Dos meses después, a primeros de Marzo de 1957, me encontraba de nuevo en el corredor de S. Giovanni Rotondo. El Padre hablada con el alcalde y el Padre Guardían del convento.El alcalde decía al Padre Pío que la petición del ayuntamiento de S. Giovanni Rotondo a la Cassa del Mezzogiorno de Roma con vistas a la financiación de los trabajos de las calles y otros arreglos urgentes, había sido rechazada. Sin pretenderlo,oí las palabras del alcalde, ya que se encontraba detrás del Padre.De repente el Padre Pío se giró hacia mí e me dijo:<< Debes ir a Roma y ocuparte de este asunto en la Cassa del Mezzogiorno >>.Lívido y totalmente sorprendido, le rispondí:<< Padre, yo no conozco Roma y no tengo amigos que me puedan ayudar en este asunto >>.El Padre con dulzura y seguridad me dijo:<< No debes cruzar el océano para ir a Roma. Vé enseguida. Yo te ancompañaré con la benedición de Dios >>.El alcalde y el Padre Guardián me pusieron al corriente de la situación y los justos pedidos de hacer a la Cassa del Mezzogiorno.Salí ese mismo día hacia Roma, acompañado tan sólo de la confianza en la guía de Padre Pío. En el tren hacia Roma me encontré con un joven abocado. Hablamos mucho de temas diversos. Antes de descender en la estación de Roma, el abogado me quiso dar su dirección, invitándome a acudir a él si tenía necesidad de ayuda. El abocado era experto en peticiones a la cassa del Mezzogiorno; trabajaba en el Oficio del Alto Comisariado para el Turismo.En Roma, que no conocía, fui recibido afectuosamente por la Baronesa Remy.Me dirigí a la Cassa del Mezzogiorno acompañado de las personas de autoridad que acababa de encontrar: una en el tren y otra en Roma el día de mi llegada. Al cabo de algún tiempo recibí en Boloña una carta, que aún conservo, del Vicepresidente de la Cassa del Mezzogiorno. Me comunicaba que se había aprobado el proyecto de financiación para los trabajos de las calles en la plaza del convento y para otras obras.***Del año 1957 al 1968 fui a S. Giovanni Rotondo casi una vez al mes.Después de la confesión del Padre Pío me dijo:<< ¡Vé a Roma! >>Yo no entendí por qué tenía que ir a Roma. Obedecí al deseo del Padre y me dirigí allí, cada vez con más entusiasmo. De todos modos mi casa seguía siendo S. Matteo della Decima.Muchos amigos de Roma y otras ciudades, veníam a verme a mi pueblo.Junto a mí se formó en Decima un grupo de buenos cooperadores.Entre ellos se encontraba Primo Capponcelli, que más tarde se convirtió en guía de un grupo de gente que deseaba tener contacto y ayuda espiritual del querido Padre Pío:Los habitantes de S. Matteo della Decima, acogieron con alegría la invitación – mia y de Primo – de ir a visitar al santo capuchino de S. Giovanni Rotondo.Le oración y la benedición del Padre produjeron abundantes frutos de gracia en muchas familias y, por ellos, en todos lo habitantes de S. Matteo della Decima. A este propósito recuerdo que también mi familia empezó a demostrar amor y solicitud por el Padre Pío. Prueba de ello es el hecho de que él, a pesar de los años trascurridos, se acordaba todavia de nuestras peticiones de oración y protección.Entre Navidad y Año Nuevo de 1967-1968 estuve en S. Giovanni Rotondo.Mi cinfesión con el Padre Pío duró más de lo normal; el Padre me contó muchas cosas y, entre ellas, me dijo que no debía ir a Roma para Año Nuevo sino a Boloña, y añadió:<< En 1968 tendremos que trabajar mucho...no tenemos tiempo que perder...etc. >>. Poco a poco fui entendiendo el significado de las palabras misteriosas que me dirigió en esta confeción.Exactamente la noche del 8 al 9 de Abril, cuando cumplía 42 años, empezópara mí la REVELACIÓN. El Padre empenzó a inspirarme la páginas del “Cuaderno del Amor”. A finales de Abril le mandé un manuscrito del Primer Cuaderno del Amor. El lo definió como TESTAMENTO – PROMESA de gracia que se darán, a través del espíritu de estas palabras al alma del hombre que quiera acogerla con todo el amor de su corazón. Me aconsejó publicarlo lo antes posible y darlo a conocer al Santo Padre, a la Jerarquía eclesiástica y al mundo.El 25 de Mayo de 1968 se celebraba una fiesta en St. Louis (Estados Unidos) en honor al Sagrado Corazón de Jesús. El Padre Pío quería dar a conocer en aquella fecha el “Cuaderno del Amor” y había encargado a su férvido hijo espiritual, el célebre compositor y director de orquestra Alfonso d’ Artega. Por motivos que no conozco, el Maestro no pudo partir y el “Cuaderno” no llegó a América en esta fecha. Al Padre le dio mucha pena porque afirmaba que las palabras del “Cuaderno” eran una PROMESA DE GRACIA DEL CORAZON DE JESUS para este mundo que no conoce la paz.En el mes de Junio de 1968, los queridos amigos Ugo y Cecilia Ammassari y Michele Famiglietti publicaron en Roma una PRIMERA EDICION del “CUADERNO DEL AMOR” sin prefacio.Esto fue muy positivo porque el Padre Pío me había aconsejado darlo a conocer lo más pronto posible en Roma. El motivo de tal prisa lo conocí muy pronto. Una tarde que me invitaron a casa del ingeniero P. Gasparri y, mietras presentaba la primera edición del “Cuaderno del Amor” a un selecto grupo de personans, una señora que tenía muchas relaciones con la vida religiosa de la capital examinó mi libro. Estaba asombrada de mi apasiondao llamado al amor del Corazón Inmaculado cuando, por entonces, algunos eclesiásticos habían propuesto retirar de la Iglesia de la devoción y las imágines del Sagrado Corazón. Afirmaban que esta devoción, nacida en tiempos del Jansenismo, ya no era necesaria.Poco tiempo después, otro buen amigo mío y devoto hijo espiritual del Padre Pío, Primo Capponcelli de Decima de San Giovanni in Persiceto, quiso pubblicar una segunda edición del “Cuaderno”.Mientras tanto, yo había insistido al Padre Pío para suprimir algunas palabras y publicarlo anónimo. Pero me respondió:<< No debes suprimir ninguna palabra, y, además ¿por qué anónimo? Debes publicar tu nombre, con fotografías y con la introdución >>.Así que apareció la SEGUNDA EDICIÓN con una breve introdución y una gran tirada de ejemplares en Agosto de 1968, gracias a la Editorial Instituto Padano di Arti Grafiche de Rovigo.Con ocasión del 50 aniversario de los estigmas el 20 de Septiembre, Primo Capponcelli organizó una peregrinazión de jóvenes a San Giovanni Rotondo para agradecer y festejar al Padre Pío.Llevó consigo varios ejemplares del “Cuaderno del Amor” para mostrarlos al Padre y para que los bendijera. Con su sencillez de hombre de Dios, lleno de fe y sin malicia, empezó a distribuirlos entre los fieles congregados en S. Giovanni. De repente, sin saber por qué, se le prohibió distribuírlo y hablar del libro. Capponcelli defendió con ardor, pero en vano, el deseo expreso del Padre Pío ante muchos testigos.***En cambio yo, siguiendo el consejo del Padre Pío, no fui el 20 de Septiembre en S. Giovanni Rotondo sino en Chianciano – Terme con mi amigo Michele Famiglietti de Roma. Nos alojábamos en el hotel S.Antonio donde, en aquel momento, estaban, entre otros frailes y sacerdotes, Mons. Giuseppe Boy Mons. Leoncello Barsotti de Livorno. La mañana del 21 encontré en las termas a la Profesora Letizia Mariani de Boloña, una de las profesoras que me había ayudado a preparar la asignatura de literatura en la escuela Aldini para el examen de ingreso en el Liceo Cientifico, en el lejano año de 1943. Estaba contento de verla y le ofrecí un ejemplar del “Cuaderno del Amor”. Ella estaba sorprendida y de conmovió al recibirlo.Sobre las 6 de la tarde de ese mismo día, me encontraba con Michele en las Termas de S. Elena. De repente se me hizo presente el Padre Pío y me dijo:<< Debo anticipar mi marcha al cielo para salvar lo salvable. Aquí en la tierra ya no se me escucha, a pesar de que muchos me prometen ser fieles. No llores, yo te seguiré desde el cielo. No han tenido fe en las palabras que te he comunicado y las que te dije que llamaras; <<TESTAMENTO-PROMESA DE GRACIA>>...Lo que se podía salvar con el Testamento-Promesa en el mes de Junio, ahora – en Septiembre de 1968 – no se puede salvar. De todos modos, los escritos harán bien a algunos >>.Al día siguiente, el 22 de Septiembre, permanecí en el hotel lleno de tristeza. Sobre las 5 de la tarde, mientras descansaba en mi habitación, tuve un sueño profético: se me apareció el Padre Pío en medio de un ejército de innumerables ángeles bellísimos, todo rodeando de Luz y de Amor.Se me acercó y me abrazó cariñosamente, diciendo:<< ¡Hijo, hijo mío! No debes llorar porque ayer te anuncé mi muerte;persevera fuerte, valiente y sereno en mi alegría: yo te mandaré mi ejército de Angeles.¡Te obedecerán en todo!Yo, tu Padre, estarè siempre cerca de ti y te diré lo que debes decir y hacer para tu bien y el de aquéllos que quieran acoger tu palabra y la mía. LLEVARE AL CIELO TU PENSAMIENTO,¡A TI TE DEJO EL MIO! >>. Mientras decía la última palabra, me estrechó Fuerte la cabeza entre sus manos y la acercó a la Suya. Con este contacto mi celebro pareció vaciarse para llenarse de una nueva sustancia.En aquel momento, Michele Famiglietti golpeó repetidamente la puerta de mi habitación. Me desperté con un gran dolor de cabeza; la mantenía estrecha porque me deba sensación de que se me iba a caer. Le pedí a Michele que esperara porque no podía moverme. En cuanto pude le abrí la puerta y contesté a su ansiosa pregunta:” El Padre Pío acaba de venir y me ha dejado una promesa maravillosa... “La noche entre el 22 y el 23 de Septiembre no dormí casi nada. En mi corazón oía la voz dulcísima del Padre que me pedía de leerle el “Cuaderno “y yo lo leí y lo releí hasta el amanecer. Por la mañana esperaba ardientemente haber sido víctima de una sugestión. A las 7 de la mañana me comunicaron desde Roma que el gran corazón del Padre Pío había dejado de latir. Los Monseñores sacerdotes y hermanos que estaban en el hotel hicieron lo posible para consolarme y reconocieron que, desgraciadamente, acababa de ocurrir lo que yo había anunciado dos días antes. Aquella misma mañana recibí una segunda llamada telefónica, esta vez del Maestro Alfonso de Artega, el cual había recibido el encargo del Padre Pío de llevar el “Cuaderno del Amor” en América, antes del 25 de Mayo. Estaba muy conmovido por la triste noticia y me aconsejó que acudiera inmediatamente a Roma porque el Arzobispo de Pittsbourg, Monseñor Nicholas T. Telko, deseaba conocerme y hablar conmigo del Padre Pío y de los “Cuadernos”. El había hablado con el Padre Pío en S. Giovanni Rotondo dos días antes de su muerte. Partí a Roma con mi amigo Michele; alli tuve un largo diálogo con S.E. Telko en su residencia romana. Desde Roma viajamos hasta S. Giovanni Rotondo en compañía de la Baronesa Remy. Por última vez volvi a ver al Padre amadísimo en el descanso mortal de Su Cuerpo Santo. En pocos segundos pude contemplar toda mi vida, defendida y dirigida por las alas del Águila de los Cielos, que vino a la tierra a defender a los débiles. El Padre que había sido mi amigo fiel, mi fortaleza, no hablaba más. Mi Águila había vuelto a su Reino.Poco antes de volar al Cielo, el Águila de los Cielos había querido dejar su prenda de amor a un hijo suyo que se quedaba en la tierra. El Padre amado me había dejado como camino “Los Cuadernos del Amor”, regalo de amor a su Luigi y a todos sus hijos que esperan el momento en el que abrazarán a su queridísimo Padre en el cielo. Me acorde de un cántico de Moisés:<<Abre tus oídos,¡oh Cielos! Y yo hablaré. Escucha Tierra, lo que mi boca te va a contar. Baje como la lluvia mi doctrina, desciendan mis palabras como el rocío, como gotas sobre la hierba, como aguas sobre el prado,¡pues yo voy a alabar el nombre del Señor! ¡Dale gloria a nuestro Dios! Él es la roca y sus obras son perfectas. Todos sus caminos están señalados. Un Dios fiel, sin iniquidad, todo rectitud y justicia >>. Yo lloraba antes los restos mortales del Padre y entonces me pareció oir sus dulces palabras de hacía tantos años: << ¿Por qué has llorado? ¡Tú sabes que no me gustan los llantos! >>.Me enjungué las lágrimas y volví enseguida a Roma.El 17 de Octubre de 1968, “El Cuaderno del Amor” y “Cuadernos” que estaba escribiendo, de un modo milagroso, llegaron a las manos de eminentes Teólogos romanos que me recibieron y me interrogaron largamente, sorprendiéndose de que yo supiera tantas cosas secretas.Así ocurrió lo que el Padre había predicho:<<”Los Cuadernos” tienen que llegar cuanto antes a las manos de Su Santidad y de la jerarquía eclesiástica; el Papa y muchos otros entenderán todo>>.Yo soy tal vez el que entiende menos de todos, pero he escrito y escribo por obediencia al Padre Pío, por fe y amor a Dios, al Papa Pablo VI y a la Santa Iglesia. Con la ayuda del Padre Pío y de la Divina Providencia, “El Cuaderno del Amor” está traducido y publicado en inglés, francés, alemán y español.
Luigi Gaspari

El dia 18 de Noviembre de 1995 moria en el hospital de Cesenatico(FC).
En el cementerio de esa misma ciudad descansa en paz, en una capilla dedicada a él..


TODAS LAS CONFERENCIAS ESTAN DISPONIBLES,EN FORMATO DE CINTAS DE AUDIO O DACTILOESCRITURAS,QUIEN PUEDA ESTAR INTERESADO ,PUEDE PEDIRLAS A ....

 

 

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